Nieto de Lucha Villa no estaba desaparecido: versiones apuntan a problemas económicos y apuestas

La localización de Ismael Esqueda Miller, nieto de la reconocida cantante Lucha Villa, puso fin a la incertidumbre que se había generado tras la emisión de una ficha de búsqueda por parte de las autoridades. El caso había causado preocupación en San Luis Potosí y otras entidades, donde se difundió su presunta desaparición; sin embargo, con el paso de las horas surgieron versiones que cambiaron por completo la narrativa inicial.

Esqueda Miller fue encontrado en San Juan de los Lagos, Jalisco, lo que confirmó que no había sido víctima de un delito ni de una privación ilegal de la libertad. De acuerdo con información extraoficial, su ausencia habría sido voluntaria, lo que generó molestia y cuestionamientos entre la opinión pública, luego de que se activaran protocolos de búsqueda y se movilizaran recursos oficiales.

Mientras familiares, autoridades y ciudadanos manifestaban su preocupación, trascendió que Ismael Esqueda habría salido del estado tras enfrentar deudas relacionadas con apuestas, particularmente en carreras de caballos, una actividad a la que se dedica como gallero y apostador. Esta situación habría motivado su decisión de no ser localizado, más como una estrategia personal que como consecuencia de una amenaza real.

El caso tomó un matiz aún más complejo cuando se dio a conocer que el nieto de Lucha Villa enfrenta desde hace al menos dos años problemas de salud mental, incluyendo un cuadro de depresión tratado con medicamentos controlados. A ello se sumarían trastornos clínicos, dificultades económicas y conflictos familiares que habrían agravado su estado emocional.

Según las versiones que han circulado, estos factores habrían detonado episodios de paranoia, una constante sensación de persecución y, en momentos críticos, incluso presuntos intentos de atentar contra su propia integridad. Esta condición explicaría, en parte, su comportamiento errático y la decisión de ausentarse sin avisar, aunque no justifica el impacto generado.

La polémica se centra en que su desaparición provocó alarma social, activación de fichas oficiales y atención mediática, lo que derivó en un despliegue de recursos estatales y federales. Para muchos, el hecho de que todo se tratara de una ausencia voluntaria dejó un sabor amargo, al considerar que se trató de un acto irresponsable que jugó con la preocupación colectiva.

El episodio queda marcado como un caso que abre el debate sobre la responsabilidad individual cuando se activan mecanismos de búsqueda, así como la necesidad de atender con seriedad los problemas de salud mental. Mientras tanto, la figura pública de su abuela, Lucha Villa, quedó indirectamente vinculada a una historia que generó indignación, dudas y críticas por lo que muchos consideran un engaño a la sociedad.